Maratón Virtual

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Esta semana he participado en la Maratón de Barcelona … versión virtual por las circunstancias obviamente, y aunque no tenga nada que ver con hacer los 42 km. de un tirón (algunos sí lo han hecho) es igualmente una oportunidad de formar parte de un gran evento como este.

El gran MARATÓN, en mayúsculas, el presencial, aún tardará en llegar, en mi caso que llevo unas cuantas medias, me enfrenté a la gran prueba en Zaragoza en 2008, donde me topé con el muro en el km. 31 y una lesión que no me permitió seguir a pesar de ir bastante bien de ritmo, desde entonces ha sido una espina clavada sin resolver.

En este caso el maratón se puede hacer en 7 días, lo que significa que podrías hacer unos 6 km. periódicos y ya lo conseguirías, puedes organizarte como quieras y es una buena oportunidad de que participe mucha más gente, pero al final en lugar de hacer un maratón parece que esté haciendo una etapa del Camino de Santiago.

A nivel mental no tiene absolutamente nada que ver, no hay muro, pero tampoco havituallamiento, un ambiente lleno de corredores, público animando, bandas tocando durante el circuito y la ciudad de Barcelona se transforma en el lugar que prefieras, tampoco está mal.

No sé, no me imagino en medio de la calle haciendo un sprint y que alguien diga, mira es que está haciendo los últimos metros del maratón… normalmente los no corredores te miran un poco «raro» y más si corres con la mascarilla puesta, no sabrán nunca lo que se siente con este deporte.

Hay otro punto sentimental en todo maratón y es que cuando cruzas la línea de llegada te emocionas, todo el esfuerzo ha valido la pena porque has conseguido el objetivo, he imaginado muchas veces la escena y he tenido la suerte de vivirlo, al menos en las medias maratones hechas y sí, debe ser impresionante después de 42 km. donde has estado repitiendo una y otra vez que sí puedes, has recordado personas que amas o aprecias mucho y has mirado al cielo señalando con el dedo como dedicándole todo ello a quien ya no está, ha sonado esa canción que ya te emociona de por sí, y cuando todo esto se acumula al final, seguro que sale alguna lágrima.

Y como decía Zatopek, si quieres correr, corre una milla pero si quieres cambiar tu vida, corre un maratón… aunque sea virtual.

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