En mi vida como corredor hay un punto de inflexión, un elemento que me ha acabado marcando y que ha supuesto un antes y un después (aún no valoro si ha sido positivo o no, seré optimista), se trata de una lesión de LCA y menisco.

Me rompí el LCA (ligamento cruzado anterior) de la rodilla derecha jugando en una pachanga de fútbol, y en una exploración médica posterior del traumatólogo, el menisco se acabó de fracturar.

Para aquellos que no conocen los síntomas, decir que el dolor detrás de la rodilla es insoportable (y eso que me considero con un umbral alto del dolor), hasta el punto que te desplomas, no puedes ponerte en pie y tienes la pierna doblada.

Es la misma lesión que tuvo el portero del Barça Víctor Valdés, además por la misma fecha que él.

Pasé por el quirófano, porque no podía ni caminar, y debo decir que tuve la gran suerte de estar rodeado de grandes profesionales, con os fisios hicimos un preoperativo y posterior recuperación excelente, después de la intervención quirúrjica tuve que llevar férula, que es un armatoste.

Una vez pasó todo, en el momento en el que te ven caminar si muletas, es cuando te dan el alta y entonces sonríes (porque en aquel momento pensaba que no podría volver ni a caminar…).

Uno de los fisios me animó antes de irme, me había repetido una y otra vez que sí podría volver a correr.

Pero la pierna derecha había quedado más delgada que la izquierda, y me daba la sensación de que en cualquier momento aquello podría hacer «crack» otra vez, cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta.

Me operaron un día 1 de abril de 2014… y no volví a correr hasta el 2017.

Podría haberlo intentado antes, pero más allá de la limitación física, el auténtico límite me lo puse yo mismo a nivel psicológico.

Recuerdo pasear con mi mujer, y decirle, quieres decir que no sería capaz de correr unos 200 metros?, y ella afirmarme que seguro que sí, probar-lo y ver como tenía una sensación extraña en la pierna, posiblemente porque de manera inconsciente no ponía el pie de manera correcta, como para proteger la rodilla.

Me propuse volver a probar, y así comencé a salir a hacer ejercicio, con entrenamientos que consistían en caminar mucho y a correr muy poca distancia, además cuando corría, iba mucho más lento de lo que estaba acostumbrado (al menos antes de la lesión).

Una vez en casa hacía estiramientos y me ponía el Compex, también estuve leyendo que tenía que hacer ejercicios de propiocepción, manteniendo el equilibrio, así que aprovechando que tengo un espejo de cuerpo entero en una de las habitaciones, me puse a hacerlos, y aunque me parecían ejercicios mu inútiles, creo que al final ayudaron bastante.

Por cierto, otro de los daños colaterales cuando te lesionas y debes parar durante una temporada (o 3 años…) es que la ausencia de ejercicio te hace engordar, pero además la falta de ejercicio te produce ansiedad con lo que come más y encima no lo quemas.

Cuando me vi con corazón de volver a correr, me inscribí en la Pujada (subida) al Loreto de Tarragona del 2017 (que lo pienso ahora y tengo valor, porque no es la mejor de las carreras para volver) .

Y Entonces es lo que dice la Ley de Murphy, si algo puede salir mal … Comencé a hacer el calentamiento previo, estiramientos, y al trotar me dolía la rodilla …

Entonces me dije a mi mismo «HOY NO», hoy yo corro y acabo, aunque sea al límite del dolor y de mis propias posibilidades …

El hecho es que tampoco tenía que ponerme tan épico, me puse a hacer «sentadillas», sabiendo que el secreto para evitar el dolor de rodilla estaba en reforzar cuádriceps, y allí mismo, en la calle, mientras los otros corredores hacían sus rutinas, yo estaba haciendo ejercicios que me habían enseñado en la rehabilitación.

Al final la carrera fue el inicio de una nueva etapa como runner, terminé, no importaba el tiempo, lo más importante era que había dominado mi mente y le había mostrado el camino correcto, el de decir que sí se puede, así que animo a todas y todos los que han sufrido una lesión de este tipo, porque la recuperación es larga, pero hay luz al final del túnel y volver a correr después de una lesion de LCA es posible.